Los estudios de los que se dispone hasta el momento, que analizan el impacto de parques eólicos marinos similares en la actividad turística del litoral, han demostrado que la presencia de un parque eólico marino, a una distancia similar a la que se propone, no ha modificado significativamente la actividad turística en la zona y que, en ciertos casos, incluso ha conllevado una serie de ventajas para las poblaciones próximas. En algunos casos de referencia, como el parque de Block Island, en Rhode Island, el hecho de que se haya instalado el primer parque eólico marino de Estados Unidos no solo no afectó al turismo local, sino que supuso un nuevo atractivo para la isla con efecto llamada, a pesar de su proximidad a la costa. Incluso se apreció la generación de nuevas actividades relacionadas con el parque, como visitas en barco cerca del parque eólico marino, y el incremento de las pernoctaciones. En Inglaterra, un estudio similar no encontró evidencia de que la ejecución de un parque tuviera impacto en el turismo, apuntando a que se mantienen las tendencias generales de la región.